Guía de Turismo de Toscana

Florencia, capital y centro de Toscana. Foto de Adam Smog.
Florencia, capital y centro de Toscana.

Cuando pensamos en Italia son muchas las ciudades, los monumentos, las obras de arte, los sitios naturales y los trazos de la Historia que se nos vienen a la cabeza. Italia es Roma, su pasado Imperial y su centro de poder religioso y cultural. Italia es también Venecia sobre la laguna y Nápoles al pie del Vesubio. Italia es además Sicilia la griega, la romana, la africana, la bizantina, la volcánica con el Etna y sus pequeños archipiélagos. Italia es Cerdeña, la otra gran isla, con su relieve abrupto y sus playas paradisíacas. Italia es el Valle del Po, centro industrial, agrícola, económico y tecnológico. Es Milán, y Turín, y Génova y Bolonia. Italia son los Alpes y el Adriático, la Emilia Romaña y la Apulia. Italia es su moda, su diseño, su gastronomía, lo son sus artistas, los vivos y los que han poblado la península desde que el ser humano cruzó el Mare Nostrum desde su África natal.

En este breve y tópico resumen nos hemos olvidado voluntariamente del objeto de esta guía de Toscana. Lo hemos hecho para ver si la ausencia de uno de los centros turísticos, culturales y artísticos del país transalpino provocaba en Ustedes, estupor y descontento. Lo hacíamos para soliviantar su espíritu viajero, su memoria y sus recuerdos. Para crearles más aún las ganas y el deseo de iniciar su viaje a Toscana. Nuestra guía La Toscana, es una guía virtual que les informará sobre cómo, cuando y de qué manera pueden realizar su viaje por la Toscana italiana. Les describiremos los medios de transporte; los alojamientos más adaptados a cada viajero; las ciudades y los pueblos; los monumentos, museos y edificios; las bellezas naturales y los parques naturales; les relataremos los hechos históricos más importantes y también los más curiosos. Pero, sobre todo, les acompañaremos de la mejor manera posible en su viaje, recomendándoles aquello que necesiten (Informaciones útiles, alojamiento y hoteles (B&B, hostales y alojamientos de todo tipo), alquiler de coches, excursiones y actividades, deportes, degustación de vinos y productos típicos, compras, etc…)

Toscana, origen del mundo moderno.

Nicolas Maquiavelo, una de las mentes más claras e importantes que ha dado Florencia.
Nicolas Maquiavelo, una de las mentes más claras e importantes que ha dado Florencia.

Fuera del bullicio romano, lejos del ruido industrial de Milán, de Turín, sin miedo al rugir del Etna o del Vesubio, protegida por suaves colinas que ondean desde el mar Tirreno, apoyada en los Apeninos, que no son los Alpes pero que saben nevarse y dividir la península, la Toscana es una región de cultura, de historia y de arte. Una región llena de monumentos, de ciudades medianas en tamaño, gigantescas en acontecimientos y arte. La Toscana ha sido una región capital para la creación del idioma italiano y del propio país. En su República se gestó, una parte del Renacimiento y del capitalismo europeo que sacaría al continente de los siglos oscuros del medievo. El refulgir de la península italiana fue el refulgir de los bancos, de los condotieros, de los filósofos y los Papas y los artistas, los héroes y los villanos. Fue un apogeo que no se condensaría, que no fructificaría como en Flandes y Holanda, en Alemania o en Londres. Fue un apogeo sangriento y vano, un salida brillante que acabó en falso, pero que puso los cimientos de la modernidad actual, con todos sus defectos y con todas sus virtudes.

Florencia, bascula entre la República y el gobierno de los Medici en el convulso siglo XV italiano, donde tanto los poderes locales, como los de fuera de la península, se baten por el control del centro del mundo en esa época. Las guerras agotarán y dividirán la influencia de unos y otros, de las coronas de España y Francia, de los Imperiales que luego serán españoles, de Venecia, Milán y los Estados Pontificios. Las guerras son causa y producto del crecimiento económico, el mismo que ha creado a Botticelli, a Brunelleschi, a Donatello, Giotto, al insigne Da Vinci. Florencia será un centro cultural y político, con hombres de Estado de la talla de Maquiavelo o Guicciardini.

La fiesta del Palio, muy turística, pero llena de reminiscencias medievales. Foto de r Marie Servais.
La fiesta del Palio, muy turística, pero llena de reminiscencias medievales.

Tras ese apogeo político, tras ser el centro del Mundo, el descubrimiento de América hará que Florencia entre en una progresiva y lenta decadencia dirigida con molicie de nuevo por los Medici y después (1737) por los austriacos hasta las guerras napoleónicas. Tras el Congreso de Viena, Florencia es de nuevo un ducado satélite insignificante políticamente, pero muy importante como uno de las sedes de un movimiento romántico que va hacer de Italia uno de los mitos y modas de Europa. Gracias a esa influencia, ahora cultural, Italia, y en especial sus grandes ciudades referentes atraerán ya no a los invasores sino a los literatos, escritores, artistas y viajeros. Con la unión con el nuevo reino de Italia, Florencia, la Toscana, serán el nuevo centro del estado naciente en 1860. El dialecto de Florencia, con Dante, Boccaccio y Petrarca como modelos, se convertirá en el italiano estándar, y la misma ciudad, durante cinco años, entre 1865 y 1870 será la capital de Italia. Es el último estertor del poderío político de Toscana. Comenzaba el tiempo de la Toscana tranquila.

Toscana, alma tranquila de Italia.

La perdida definitiva de la influencia política significa que Toscana, con Florencia, Pisa, Arezzo, Livorno, Volterra, Siena, Lucca, Pistoya, la Isla de Elba, se convierten en referente de cultura, de arte y literatura, primero, después de turismo y de viaje. La Toscana se transforma en una región idílica, donde los aromas de la campiña se mezclan con los monumentos, con los restos de la historia. La Toscana posee todo lo que un viajero necesita, desde la costa, con la islas de Elba, con sus acantilados y las playas, con Livorno, hasta las montañas de los Apeninos, con mucho más relieve del que normalmente imaginamos. Y entre medio la llanura, las colinas sobre las que se asientan las ciudades toscanas y las residencias campestres que hacen las delicias de fotógrafos y turistas.

Montepulciano, dominando las colinas del Valle del orcia. Foto de Tommyscapes.
Montepulciano, dominando las colinas del Valle del Orcia.

La Naturaleza toscana: Islas, colinas y playas.

La isla de Elba se ancla entre las costas orientales de Córcega y la bella costa Toscana. Isla de escritores, de poetas, la primera isla del exilio de Napoleón, su belleza la hace un destino que rompe la imagen pastoril y romántica de la Toscana continental con panoramas de isla griega, de calanca provenzal, de cala levantina y atardecer andaluz.

Vista de la parte oriental de la isla de Elba desde a Toscana continental.

Elba da paso a las playas y el litoral de la Toscana peninsular. Toscana es una región ondulada, con más de un tercio de su territorio ocupado por las colinas, que crean ese paisaje tan característico, tan parecido al de la Provenza francesa, al de las campiñas normandas y británicas y sin embargo, tan propio, tan único e incomparable.

La costa es suave o abrupta, dependiendo de los lugares proporcionando al viajero rincones y playas, calas y promontorios casi a cada paso. Livorno es el puerto principal, la entrada de los cruceros que hacen escala en Toscana. La Riviera Apuana, desde Carrara y Massa con los Alpes Apuanos detrás, la Lunignana y el bello valle de la Garfagnana. Más al sur la comarca de la costa de Pisa, que si bien no es un puerto se encuentra muy cerca de las playas (Marina de Pisa). Livorno,  la costa de los Etruscos y La Maremma con la ciudad de Grosetto completan el litoral toscano.

El Valle del Arno y el interior de Toscana.

Pisa nos abre el camino remontando el Arno, el gran río toscano hacia Florencia por el valle principal de la región. Las colinas acompañan al rio con paisajes donde prima la agricultura y los ciclos de las estaciones. El clima es suave en invierno y cálido en verano lo que hace que los colores cambien, proporcionando a la vista esas estampas que han hecho a la Toscana paradigma de lo bucólico.

Tras Pisa, su catedral (Duomo) y su torre inclinada, en los rebordes de los Apeninos, protegiendo los pasos que cruzan las montañas hasta el norte, o buscando el frescor y la seguridad se hallan el resto de ciudades históricas, Lucca, Prato, Pistoia

Al final llegamos a Florencia, la capital y la gran ciudad de la Toscana. Con casi 400.000 habitantes es la única gran ciudad de la región, pero ha conseguido mantener su encanto medieval y moderno, por lo que en su panorama siguen predominando las cúpulas de las iglesias. Sobre el abigarrado plano de la ciudad se enlazan los puentes que cruzan el Arno, las plazas, los palacios y museos (el Palazzo Vecchio, el Palazzo Piti, las Galerias Uffizi, el Palazzo Rucelai, el Ponte Vecchio), los monumentos que encierran el arte, la historia y los misterios. Florencia merece una visita pormenorizada, por lo que no les desvelaremos sus preciados tesoros.

Baptisterio de la catedral de Pisa, al fondo la famosísima Torre inclinada. ©Íñigo Pedrueza.
Baptisterio de la catedral de Pisa, al fondo la famosísima Torre inclinada. ©Íñigo Pedrueza.

El norte de Florencia reserva pequeños tesoros naturales y pueblos desconocidos, a veces casi deshabitados como en la Pequeña Suiza (la Piccola Svizzera o Svizzera Pesciana) al norte de Pescia; la zona de Vaglia, Mugello y el valle de Borgo San Lorenzo y Vicchio. Casas rurales y B&B permiten disfrutar de naturaleza a poca distancia de Fiesole y Florencia.

La Toscana interior y los Apeninos.

Al sur del Valle del Arno se encuentran las colinas Metalíferas, y en su centro, Siena. Antaño oponente y antagonista, -como Pisa y Lucca -, de Florencia, la ciudad ha preservado también su casco antiguo gracias a un crecimiento menor y a la protección del Patrimonio de la UNESCO. La fiesta del Palio y la altísima torre del ayuntamiento dominan la ciudad, pero tanto ella como sus alrededores son una de las imágenes de la Toscana.

El Valle del Chianti.

A pronunciar “Quianti”, entre Florencia, Siena y Arezzo se haya la comarca de Chianti, conocida sobre todo por sus vinos, pero de una belleza curiosa. Suaves colinas se val alzando y  creando valles por donde disfrutan los viñedos y los viajeros. Greve in Chianti, Impruneta, Montefiorale, Castellina in Chianti son algunos de los pueblos más bonitos. A visitar y degustar.

Volterra y sus yacimientos etruscos, es otra de las paradas obligatorias, con el aliciente de la cercanía de la costa. San Gimignano, cerca de Volterra es otro pueblo a no perderse. Sus torres y su casco antiguo son precioso junto a las vistas de toda la campiña que la rodea.

El arrière-pays toscano. Foto de Claude Lina.
El arrière-pays toscano..

El Valle del Orcia (se pronuncia Orchia).

Siena es una belleza, pero si nos internamos en los valles hacia Montepulciano encontraremos quizá la estampa más impresionante de Toscana, y es mucho decir. El Valle del Orcia (Val d’Orcia) desde San Quirico d’Orcia hasta Montepulciano está incluido en el Patrimonio Natural de la UNESCO y ofrece suaves colinas, cipreses que separan los campos, casas solariegas y palacetes ocultos a veces, destacándose sobre las crestas que dividen los cultivos. En el Orcia encontrarán los paisajes soñados por poetas, filófoso ya artistas, con colores que se difuminan o se intensifican allende las estaciones, pero que siempre inventan en nosotros al fotógrafo y al soñador que creíamos olvidado. Nombres de pequeños pueblos que quedarán anclados en nuestra memoria mucho tiempo después de terminado el viaje, Castiglione d’Orcia, Montalcino, Pienza, San Quirico d’Orcia, Monticchiello, Bagno Vignoni, Montenero d’Orcia, Montegiovi o Radicofani.

Pero si queremos más altura, más relieve debemos dirigirnos hacia el reborde norte y este de la región. Los Apeninos se alzan con sus recovecos, sus viñedos, sus cultivos y sus productos agrícolas. En medio de los paisajes soñados Arezzo, Montepulciano, Cortona o Borgo San Lorenzo en la zona este de Toscana encontraremos los montes más enconados de los Apeninos. El Valle de Chiana ofrece un paso natural por donde dirigirse hacia el sur desde Florencia. Al otro lado en la Umbria el lago Trasimeno y Perugia; el Lazio, el lago de Bolsona y Viterbo.

Justo en el extremo norte, al otro lado de la Toscana se encuentra el Parque Natural regional de los Alpes Apuanos (Parco Regionale delle Alpi Apuane), entre Carrara y Barga, otro lugar de privilegio para los amantes de la Naturaleza.

Actividades y excursiones en Toscana.

Valle del Orcia. Foto de Massimo Calpater.
Valle del Orcia.

La diversidad es la norma, ya que el viaje, nuestro viaje a Toscana puede hacer hincapié en la cultura y el arte; en la historia y los monumentos; en la naturaleza (senderismo, trekking y montañismo, bicicleta, golf, tiro con arco, btt), el mar y los deportes náuticos (vela, snorkerl, submarinismo), la degustación des los productos típicos (vino, queso, aceites, pasta, gastronomía variada); las compras y los productos artesanales (artesanía muy variada, con jabones, productos textiles, perfumes, cerámica, joyas y otros objetos de lujo, etc…); playas y talasoterapia (termas, spas y curas de aguas, terapias de relax y tranquilidad).

Mil rutas y excursiones, mil ideas y mil oportunidades para el viajero libre y abierto de espíritu. Sólo, en pareja, entre amigos, en visita guiada o de aventura, las actividades en Toscana son casi inagotables.

Muy cerca de Toscana.

La visita de Toscana puede alargarse hacia la Liguria, hacía Roma, pero sin alejarnos tanto tenemos Bolonia y Parma, al norte, al otro lado del los Apeninos. Al este Forli, Cesena Rímini en el Adriático, con el micro país de San Marino y sus peculiaridades también a un paso de la Toscana. Al sur las citadas Perugia y Viterbo y sus dos lagos en mitad de los Apeninos completan las visitas cercanas. Y a menos de una hora de autopista los bellos pueblecitos costeros de Cinque Terre.

Y, por supuesto es posible organizar un viaje que una Roma y Venecia pasando por la Toscana. Roma se encuentra a unas 2 horas 40 m de Florencia, la misma distancia que hay entre Venecia y la capital toscana.

Tradiciones, gastronomía y cultura.

Tras la visita de las ciudades deberemos apreciar también la excelsa gastronomía de la región, sus vinos reputados o desconocidos, sus platos típicos y sus fiestas. Las frutas y verduras, las mermeladas, los quesos y lácteos, los embutidos (mortadela, salami), el jamón, las carnes, la pasta inevitable, el aceite, los pescados en la costa, son sólo algunos de los productos de una gastronomía plenamente mediterránea.

La gastronomía toscana es vigorosa y sensorial, pero también sutil y elegante.
La gastronomía toscana es vigorosa y sensorial, pero también sutil y elegante.

La Toscana ofrece una gran vivacidad, un art de vivre que rivaliza con otras regiones donde como aquí el turismo no es un turismo de masas, sino un turismo de disfrute y placer. Recorrer en coche o en transporte público, caminando o en bici los caminos y las carreteras serpenteantes de Toscana para detenerse en un recodo del camino, conversar con alguien, beber un café o degustar una copa de vino debería ser el objetivo principal del viaje.

En las calles de Siena o Florencia, en las terrazas de los pueblecitos del Valle del Orcia o en un recodo perdido de cualquier camino el viajero toscano habrá llegado a ese fin si sigue el consejo de Maquiavelo: “Vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse”.

Buon Viaggio.

Iñigo Pedrueza, director del Giróscopo Viajero.

Red de Blogs de Viajes.

La Toscana es un nuevo destino de la red de Blogs Turísticos y Culturales El Giróscopo Viajero, que desde hace más de 10 años desarrolla blogs de viajes con destino a todo el planeta. Contamos con más de 30 destinos en Europa, África y América y muy pronto Asía y Oceanía. En Italia les recomendamos visitar nuestras páginas sobre Sicilia, Cerdeña, toda Italia, y también de las regiones cercanas de la Provenza y la Costa Azul francesa; la isla de Córcega, también francesa; Eslovenia, Croacia, Malta y Túnez, destinos muchas veces complementarios de la Toscana.

El Giróscopo Viajero son María Calvo, Aitor Pedrueza e Íñigo Pedrueza.