Montepulciano

La colina donde duerme Montepulciano
La colina donde duerme Montepulciano

Encaramada en una cima de colinas, Montepulciano (Mons Politianus) se yergue al sur de la Toscana, no muy lejos de Siena, como si sus palacios renacentistas buscaran ensalzar su belleza aún más. Tierra del afamado Vino Nobile, los viñedos que rodean la ciudad, nutren de uva a las bodegas que consiguen vinos de una calidad reconocida por todo el mundo.

La posición estratégica de Montepulciano entre dos valles, Val di Chiana y el Val d’Orcia permite organizar un circuito por la provincia de Toscana sin conducir mucho. Cerca encontramos Pienza, el pueblo termal de Bagno Vignoni, la famosa Montalcino entre otros pequeños pueblos que facilitan excursiones al alcance de la mano. De hecho si recorremos la carretera hacia Pienza, el paisaje de pequeñas colinas forma una ondulación de campos cultivados que forman una mezcla de colores que no sólo forma parte de la imaginación o de las postales, convirtiéndose así en una realidad muy sugerente a la vista y a la fotografía.

No es extraño que Hollywood pusiera los ojos en Montepulciano para grabar escenas de la saga Crepúsculo, en concreto de la película “Luna Nueva” en la que sus personajes recorren con frenesí el centro histórico de la ciudad. El film ha colocado en el mapa Montepulciano, hasta el punto que un turismo asociado a las películas, y que busca las localizaciones del periplo italiano de los vampiros, ha desembarcado con fuerza aquí.

Piazza Grande, el centro de Montepulciano
Piazza Grande, el centro de Montepulciano

Si llegamos en coche a Montepulciano es mejor saber que no podremos movernos por el centro y que lo más adecuado es dejarlo en alguno de los numerosos parkings que indican las señales a nuestra llegada. Si venimos en bus desde Florencia o Siena podemos iniciar la ruta desde las dos puertas de acceso centenarias.

Ya a pié podemos hacernos con un mapa en la oficina de turismo o dejarnos llevar por la intuición en busca de la Piazza Grande, el corazón de Montepulciano. La plaza es el punto más alto de la ciudad, con un conjunto monumental que incluye la catedral y el Palazzo Comunale con su fachada gótica coronada por la gran torre.Los bellos palacios y las suntuosas residencias que a cada paso captan nuestra mirada son testimonio del pasado histórico de los siglos XIV y XV en Montepulciano, durante el cual algunas familias nobles amasaron poder y fortuna. El techo de su influencia llegó en el siglo XVI cuando el dominio de los Medici se hizo patente por los principales núcleos de la Toscana.

Protegida por los imponentes muros, Montepulciano se articula a partir de un gran Corso con tres segmentos (vie  di Gracciano, Voltaia e dell’Opio) que lo recorre de un extremo a otro con callejuelas que se abren a cada lado como ramas de un árbol. Atravesando Porta al Prato se entra en esta vía, iniciando el camino hasta la cima. A los lados incontables tiendas reclaman la atención y resulta difícil no dejarse seducir por la artesanía local o por los pecados gastronómicos que nos asaltan.

Enseguida hallamos una plaza con la Colonna del Marzocco, una columna de mármol con el león heráldico de Florencia (se trata de una copia ya que el original está en el Museo Civico), muy presente en palacios como el Avignonesi, ubicado en la misma plaza.

Tras una sucesión de residencias renacentistas de gran factura como el Palazzo Cocconi y el Bucelli (decorado con urnas etruscas), llegamos frente a la Iglesia de Sant’ Agostino, ideada por Michelozzo, bajo el mecenazgo de los Medici, y que cuenta con un crucifijo atribuido a Donatello. A apenas unos pasos la torre del Pulcinella, cuyo nombre viene de la curiosa figura de un autómata que cada hora martillea la campana. Pese a ser un personaje típico napolitano, llegó aquí de la mano de un Obispo de Nápoles.

Más adelante dejaremos atrás el elegante Palazzo Cervini, el Palazzo Gagnoni,y la Iglesia de Jesús, hasta llegar a la casa del poeta y humanista Poliziano, protegido de los Medici, de los cuales fue instructor.

Llegados a este punto debemos volver hacia atrás y dirigirnos hacia la Piazza Grande, donde nos pararemos para deleitar la vista con la fuente de los grifos y los leones (1520) que vigilan la catedral, el Palacio Comunal, y los edificios del  Palazzo Nobili-Tarugi y Palazzo Contucci.

El Palazzo Comunale recuerda en estilo al Palazzo Vecchio de Florencia, y es obra de Michelozzo (1.440), con elementos renacentistas y tardogóticos, finalizado con una estructura almenada que si bien es decorativa se antoja defensiva.

La catedral se asoma también a la plaza, quizá menos esplendorosa tras las diferentes acciones de reconstrucción desde que se construyera a finales del XVI, la última en 1880, dejándola aún inacabada. En su interior destaca el tríptico de la Asunción de la Virgen con su filigrana dorada, y el retablo de Raddeo di Bartolo.

 La Piazza Grande es la sede de la mayoría de eventos y fiestas de Montepulciano, como por ejemplo en agosto, el divertido y no carente de emoción Bravio delle Botti, una simpática carrera en la que las parejas que representan a uno de los ocho barrios de la ciudad, empuja cuesta arriba un tonel de unos ochenta kilos de peso durante un recorrido de un km, hasta la meta en la Piazza Grande.

Fiesta Bravio delle botti
Fiesta Bravio delle botti

 Una vez acabada la visita a los monumentos “intramuros”, debemos tomar la Via San Biagio que desciende sin perdida hasta el que para muchos es el principal atractivo de Montepulciano, la Iglesia de la Madonna de San Biaggio, un templo renacentista del siglo XVI, momento efervescente de la arquitectura Toscana. Antonio Sangallo el Viejo, maestro que había trabajado para Bramante en San Pedro del Vaticano se inspiró para esta obra cuya planta de cruz griega soporta una alta cúpula de forma octogonal, y está revestido de un bello mármol travertino blanco. Desde aquí la vista de San Biaggio con Montepulciano de fondo es fascinante.

Iglesia de San Biaggio
Iglesia de San Biaggio

Si permanecemos unos días en Montepulciano debemos saber que además del compendio renacentista que comprende, es una de los puntos termales más atractivos de la Toscana, con la posibilidad de usar sus aguas termales para tratamientos terapéuticos. Y por supuesto los amantes del vino pueden degustar en las bodegas y restaurantes las añadas del vino tinto Nobile, que sin duda saben mucho mejor acompañando al paladar la vista de Montepulciano.

Mapa del centro de Montepulciano
Mapa del centro de Montepulciano