Fiesta del Palio de Siena

El Palio de Siena es en Toscana lo que el Carnaval de Venecia a Italia, el momento (mejor dicho los momentos porque se hace en dos fechas) más importante de la ciudad, congregando a miles y miles de personas que vienen a ver la carrera de caballos de origen medieval.

Ambiente increíble en Siena por la fiesta del Palio
Ambiente increíble en Siena por la fiesta del Palio

Resulta difícil explicar el Palio para los que participan en esta fiesta secular que desde hace más de 400 años roza la histeria en Siena. Adjetivos como espectacular, emocionante o brutal, se quedan cortos cuando uno observa la fe, la devoción, y el sufrimiento o algarabía que se reparte por barrios (y nunca mejor dicho) cuando uno de los jinetes llega a la meta por delante de sus adversarios.

La locura se desata en los escasos minutos que dura la carrera pero el preludio está marcado por desfiles y una liturgia de preparación que va desde que se nace, momento en el que el neonato ya pertenece a una contrada. Los seguidores o contradaioli en italiano…

Los orígenes se remontan al siglo XVII, con documentos que ya atestiguan y datan las carreras de caballos en Siena -al parecer para celebrar el fin del asedio florentino después de la batalla de Montaperti -, pero con una firme tradición de las reglas que precisamente mantienen ese carácter salvaje propio del Medievo.

Los barrios – Contrade

Como si de seguidores de un equipo de fútbol, o fieles de una religión, cada contrade, es decir cada barrio del dentro de Siena anima al jinete que los representa.

Cuando caminamos por las calles de Siena los colores de las banderas y estandartes nos sirven para identificar en que barrio nos encontramos, pudiendo toparnos con los locales o sedes donde guardan sus trofeos.

Las contrada hunden su origen en el populacho, es decir ajenas al carácter noble de otros estamentos, y su composición es históricamente democrática, con un “priore” que la dirige durante un año, aocmpañado de un grupo de asesores (el seggio) que es respaldado a su vez por una asamblea.

Los nombres de las coloridas contrade son Aquila, Bruco, Chiocciola, Civetta, Drago, Giraffa, Istrice, Leocorno, Lupa, Nicchio, Oca, Onda, Pantera, Selva, Tartuca, Torre, y Valdimontone.

El Premio

Si se explica que el premio es simplemente un Palio, es decir un estandarte de seda -llamado también drappellone o cencio- puede parecer exiguo o pobre para tan azarosa victoria. Sin embargo, en juego está más que el Palio, ya que el orgullo y el honor de poseerlo durante un año sobrepasa cualquier valor material.

El Palio va atado a un asta con dos penachos (uno blanco y otro negro) que a su vez se clava en un plato de plata para sostenerlo. Cuando llega el nuevo Palio anual el Plato de plata se devuelve pero queda grabado el ganador y la fecha de la victoria. Cada uno de los palios anuales tiene su propio plato, que son renovados cada diez años, y el diseño se renueva de manera que un artista local crea un diseño propio para la celebración.

El caballo y el jinete del barrio victorioso son agasajados por sus aficionados que ya tienen un motivo para sacar pecho en las conversaciones coloquiales. El caballo recibirá una buena recompensa en la cena de celebración donde asiste como cualquier integrante de la contrada.

La Fiesta

El Palio se lleva a cabo en dos fechas como hemos indicado, el 2 de julio con el nombre del Palio di Provenzano, en honor de la Virgen de Provenzano, y el 16 de Agosto, conocido como el Palio de Assunta, que conmemora la fiesta cristiana de la Asunción de María.

Si no queremos perdernos detalle conviene hacer oído con varios términos que identifican elementos de la fiesta del Palio. Este es un pequeño diccionario:

Cuando un caballo es muy fuerte y potente se le llama “bombolone”, mientras que “brenna” es el que resulta un fiasco. Los “fantino” son los jinetes que a su vez salen de la “mossa”, el punto de salida (cuando se baja el Canapi, la cuerda que hace de baliza), en contraposición con el “Bandierino” que es la meta.

Antes de la carrera cada caballo tiene un “barbaresco” que es el cuidador del animal, velando por su seguridad. Cada barrio tiene un “Alfiere”, portaestandarte; un “capitano” que dirige a su facción y un “mangino” que lo secunda.

Durante la “Passeggiata” el desfile que precede a la carrera el “Carroccio” tirado por bueyes transporta el inmenso palio, y las “comparse” vistiendo los colores de su barrio recorren la ciudad enfervorecidos. A los alfiere más hábiles se les reconoce su pericia con la entrega del “masgalano”, un plato como premio a su pericia.

El “Mossiere” se encarga de que las normas se cumplan. “Nonna” en italiano abuela sirve para ofender al barrio que lleva más tiempo sin ganar un Palio, y el caballo “scosso” es aquel que después de caerse su jinete sigue corriendo en pos de la victoria.

Como ya hemos dicho el Drappelloneo Cencio es el estandarte, es decir el palio que se obtiene cuando se gana, y “cappotto” es el doblete si se gana los dos palios anuales.

La Piazza del Campo se cubre de tierra para que en caso de caídas no haya daños mayores y todo se organiza para que tanto la salida, como la carrera cumplan con las medidas de seguridad necesarias.

Cartel promocional del Palio de Siena

Aunque hay 17 barrios, en la carrera sólo compiten 10, siete plazas las cubren los que no han corrido en el anterior Palio, y otros tres salen de un sorteo. Ya de por sí la carrera es aparatosa, y reduciendo el número a 10 hay menos accidentes y más oportunidad de luchar por llegar primero.

La fiesta del Palio dura cuatro días, siendo el último el de las carreras de caballos, y los precedentes sirven de preparación de la carrera. el primer día se hace el sorteo del que salen ya todos los participantes (lo que significa que algunos jinetes y caballos que se han preparado durante todo el año no llegan a participar). En esos tres primeros días se llevan a cabo varias carreras de entrenamiento, mañana y tarde, y el mismo día del Palio se hace la última, en la que los jinetes no fuerzan a los caballos y de ahí su nombre despectivo “provaccia”.

El día del Palio alrededor de 70 mil personas abarrotan Piazza del Campo, con periodistas y televisiones que cubren el evento más importante de Toscana y uno de los más célebres internacional mente.

Pero antes, ya desde la mañana se suceden otros ritos que acompañan la fiesta como el sonido con el repican las campanas de la Torre del Mangia que abre el día del Palio.  Los jinetes acuden a una misa en la capilla junto al Palazzo Comunale sobre las 8, donde “piden” protección para evitar caídas, e inmediatamente después se desarrolla la provaccia, el último test que sirve de calentamiento y toma de contacto.

Se continua con comidas populares donde los barrios van calentando motores y después se inicia el Desfile, el Cortejo Histórico, con trajes típicos que recorren cada una de las Contrada hasta converger con el resto de barrios y hacer de forma conjunta la “Passeggiata Storica” que desemboca en la Piazza del Campo alrededor de las cinco.

Banderas y estandartes de los 17 barrios (contrade) que participan en el Palio de Siena
Banderas y estandartes de los 17 barrios (contrade) que participan en el Palio de Siena

En el punto de salida, la Mossa, los equipos lucen el color de su contrada para identificarlos, dispuestos en función del sorteo previo; y en un cerrar y abrir de ojos comienza la carrera. Es frecuente que algunos jinetes partan antes, siendo anulada hasta que se respete el orden y la salida.

Además del ritmo de vértigo, del alboroto y del calor, el peligro de las curvas cerradas como la de San Martino, donde a menudo caballos y jinetes sufren caídas importantes. Los representantes de cada contrada agitan a sus caballos, azotándolos con el “nervo”, una pequeña fusta que marca los ritmos del animal.

El vencedor es el equipo que pase en primer lugar tras las tres vueltas, incluso en el caso de que el jinete se haya caído, un caballo que entra sólo puede resultar ganador, lo que además le daría un plus  de aprecio por parte de su contrada.

A la llegada el entusiasmo se desborda y el caballo y jinete son llevados en volandas hasta la iglesia de Provenzano (Palio de julio) o el Duomo (Palio de agosto) para agradecer la victoria.

Ver el Palio

Si viajamos a Siena en los días del Palio lo más probable es que no lo veamos, y es que los ciudadanos participan de tal manera que los turistas tienen que hacer verdaderos sacrificios para poder entrar en la Piazza del Campo donde literalmente no cabe un alfiler. La entrada es por supuesto gratuita, pero el esfuerzo requiere llegar con mucha antelación, esperar grandes colas, tener paciencia y saber que una vez dentro no podemos movernos apenas ni salir hasta que el Palio ha acabado. Los más afortunados y con bolsillos holgados se pueden permitir pagar las fortunas que valen los balcones que dan a la plaza que los propietarios de la casas alquilan. La oficina de turismo también gestiona la venta de entradas para los palcos.

Se recomienda llegar sobre las 16:30 o incluso antes a menos que queramos estar en lugares con poca visibilidad. De hecho la primera fila desde donde casi se toca a los caballos se llena desde la primera hora de la mañana, como en la zona de la Mossa y la Fonte Gaia.

No hay baños dentro del recinto, aunque si que se pueden comprar bebidas para aguantar el calor del verano, y es prudente llevar un gorro para protegerse del sol.

Por otro lado no es aconsejable ir con niños ya que el calor y la multitud no son buenos amigos de los pequeños, además si se agobian no podéis salir del recinto.

Algunos datos importantes sobre el Palio y consejos

Se celebra dos veces por año, las fechas son el 2 de julio y el 16 de agosto, así que si tienes pensado ir a Siena debes tenerlo en cuenta, tanto si acudes para ver la fiesta como si lo que buscas es tranquilidad, con lo que deberías evitar esas fechas.

El lugar donde se celebra el Palio es la Piazza del Campo, el centro neurálgico de la ciudad, que con su característica forma poligonal y en pendiente es única, y desde luego perfecta para una carrera circular.

Los jinetes montan a pelo los caballos, sin silla, lo que significa que la simbiosis entre caballo y humano es un componente importante a tener en cuenta porque la velocidad, los golpes y la inercia hacen que sean frecuentes las caídas.

Algunos años y de forma excepcional ha habido un tercer palio, como el año del centenario de la unificación italiana o cuando en 1969 se aterrizó en la luna.

Al igual que con otras fiestas mundiales en las que participan los animales, como por ejemplo los encierros de Pamplona, el Palio de Siena ha suscitado polémica por la extenuación o los accidentes que han sufrido los caballos. Asociaciones de protección a los animales. Posicionarse es complicado pero el ayuntamiento de Siena ha introducido mejoras en la seguridad y hay una regulación estricta en torno a la participación de los caballos. Del mismo modo los caballos que han participado viven espacios abiertos hasta que mueren de viejos, e incluso hay un centro veterinario que atiende con tecnología avanzada a los animales heridos.

Vídeo del Palio de Siena